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El jueves 20 de este mes se celebró la misa para las ocho residentes de nuestra casa que emprenden un nuevo camino. Tres futuras abogadas, una agrónoma, una doctora, una bioquímica y una enfermera comienzan a construir la carrera de sus vidas y dejan nuestra Residencia.
Mabel Pinto acaba de dar un difícil examen de grado de Derecho y por lo tranquila que está pareciese que no se hubiese sacado un meritorio 6.0. Su logro es un orgullo para todas las residentes de la casa. Mabel camina por el pasillo y recibe las afectuosas felicitaciones de todas. Ella está feliz de haber terminado la universidad: “los mejores años de mi vida, de todas maneras”, explica. Fueron cinco años de su vida en que esta casa, su casa, fue testigo de sus desvelos y esfuerzos por sacar adelante su carrera de Derecho, desde que llegó de Rancagua un día tres de junio de 2005. Como ella, son siete egresadas más que dejan nuestra Residencia.
Claudia Retamal, futura agrónoma llegó a nuestra casa desde La Serena el 2004; Francisca Riveros, vino desde Rengo a estudiar enfermería el 2002 y ya está pronta a titularse. Ese mismo año, Daniela Ipinza dejó su casa en Los Andes para cumplir su sueño de ser médico; mientras Elisa Balboa, “la bichito”, el año 2003 llegó desde Victoria para estudiar Bioquímica. Loreto Gómez y María José Díaz ya son egresadas de Derecho. Loreto llegó a la Residencia el año 2001 y María José el año 2005. Ambas se preparan para rendir el examen de grado que Mabel acaba de pasar con éxito.
Todas ellas dejan decenas de historias acá. Risas de pasillo, conversaciones a media noche en las piezas, sus penas, sus alegrías, sus tropiezos y sus éxitos. Todo quedará en ésta, su casa, que fue su segunda familia durante sus años universitarios. Por esta razón el jueves 20 de este mes se celebró la misa de su despedida. Las ocho egresadas recibieron ocho girasoles, en una emotiva ceremonia que marca el final de una etapa en su camino y que se realizó en la sala de estudio de nuestra Residencia.
Recuerden que ésta será su casa. Un hasta siempre, niñas, para toda la vida. |